El perro y el cepo

Un perro salvaje del bosque que había caído en un cepo prometió a un pastor que no atacaría su rebaño para alimentarse; pero una vez liberado de la trampa este olvidó su promesa.

La desgracia hizo que cayera en otro cepo, y aulló hasta que llegó otro pastor, prometiéndole también no molestar su rebaño.

Mas los pastores se conocían entre ellos y último pastor no creyó al pobre perro.

Si por voluntad faltamos a nuestra primera promesa, no tendremos oportunidad de que nos crean una segunda.


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