El pequeño ciervo y el gran ciervo

Le dijo un día un cervatillo al ciervo:

- Padre ciervo eres más grande y más rápido que los perros y tienes además una hermosa cornamenta para defenderte; ¿por qué huyes delante de ellos?

El ciervo contestó:

- Verdad es lo que me comentas, hijo mío; mas no sé lo que me sucede, pero cuando oigo el ladrido de un perro, inmediatamente me doy a la fuga.

Si se tiene un ánimo temeroso, difícil el  motivo que pueda cambiarlo.

Siguiente: El viejo caballo

No hay comentarios:

Publicar un comentario